KM 6. EN CONSTRUCCIÓN de José Luis Guerín. Diálogo monográfico con el documental.

INTRODUCCIÓN

 

“He intentado cazar el mito del Barrio Chino. He querido aprovechar las herramientas que ofrecen la antropología y la sociología para hacer justo lo contrario de lo que se acostumbra a hacer: desnaturalizar el orden institucional y las lecturas estigmatizadoras establecidas sobre aquella calle”.

Miquel Fernández González

“Mate al Chino”,

 

La obra de José Luis Guerín, “En Construcción”, rodada a fines del siglo XX, constituye un retrato epocal de una ciudad en transformación, Barcelona.

En este retrato, un barrio, llamado el Barrio Chino o el Chaval, constituye el epicentro de esta historia, donde distintos rostros emergen en la constitución de esta narratividad de una cotidianeidad que propone Guerín.

Los y las protagonistas de esta película son las personas del barrio y de quienes construyen un nuevo edificio. También lo son las calles, las esquinas, el homeless, las ancianas, las prostitutas, los y las niñas, las palomas, el repicar de los martillos de los obreros, los esqueletos escondidos bajo los adoquines.

Pero las y los personajes centrales de esta película son sujetos y cuerpos estigmatizados cuyo proceso de dominación fue invisibilizado y naturalizado por las ciencias sociales a lo largo de la historia.

“En construcción se rodó en Barcelona entre 1998 y 2000. Más allá de la historia concreta de un barrio y unos personajes, son muchos los elementos históricos que se hacen presentes a lo largo de la película: la dificultad de acceso a la vivienda y la especulación inmobiliaria…”[1]

 

José Luis Guerín “En Construcción”.


Como metodología de trabajo para esta monografía, pretendo ir tras las huellas de la historia de los Nadies que deja asomar Guerín en esta película para ponerlas en diálogo con esta producción y con los procesos históricos que atravesaron El Raval para constituirse en la “zona maldita” de Barcelona.

El Chaval es emblemático, en tanto este espacio dentro de la geografía de Barcelona siempre ha sido un espacio asignado a los Nadies, esos Nadies que nos describe Eduardo Galeano:

 

“Sueñan las pulgas con comprarse un perro
Y sueñan los nadies con salir de pobres
Que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,

Que llueva a cántaros la buena suerte…”[2]

 

El Raval que retrata José Luis Guerín está hecho de huellas del pasado; la ventana y el encuadre dentro de la ventana, mientras los obreros trabajan, nos muestra el presente y el pasado del Raval.

Guerín, sutilmente,  nos desafía a ver el pasado a través del presente y a ver el presente a través del pasado. Guerín hace una fuerte denuncia social y política que excede cualquier ejercicio con estudiantes; él conoce la Historia de El Chaval; sabe con qué sangre fueron y son construídos los muros y con qué sangre fueron y son destruídos.

 

José Luis Guerín “En Construcción”.

 

Frente a esta propuesta de José Luis Guerín, y llevando a cuesta el morral de la historia como primera profesión de quien escribe las presentes líneas, salimos al campo para ver El Raval como Guerín nos invita a verlo, con un atravesamiento histórico y antropológico que nos permita el acercamiento.

Así, que en este marco documental y muchas veces ficcional, en el que  los permisos del libre albedrío fueron otorgados por la cátedra de Guión I, pedimos permiso para ingresar al Ministerio del Tiempo para investigar, mirar, preguntarnos, y conocer parte de la historia de Catalunia que se vivió en El Raval, o el Chino, como también fue bautizado.


DESARROLLO

Comencemos.

Se cuenta desde el siglo XV que fue Hércules quien llegó a Cataluña en busca de una de sus barcas; había salido de Italia con nueve naves y una de ellas se perdió, hallándola en una playa y allí mismo decidió fundar un nuevo lugar con el nombre de Barcanova o Barcinona. Otra interpretación menos mitológica es que la fundación fue realizada por cartagineses de la familia Barca (Amílcar, Aníbal y Asdrúbal), pero no existe ningún dato que pueda respaldar esta tesis púnica.

Sin embargo, la historia apunta a que la primera Barcelona fue una colonia de veteranos del ejército romano que habían participado en las guerras cántabras.

Y en esa época,  cuando El Raval aún todo era un bello y fértil campo abierto, habían tierras cultivadas que abarcaban la zona lindera a la Barcelona romana, que comienza a construir caminos vecinales que le dieron forma al contorno de El Raval. Era la antigua colonia de Barcino, fundada durante el mandato del emperador Augusto en los albores del Imperio Romano.

 

Colonia romana Barcino

 

La característica de Barcino desde sus orígenes fue el mestizaje; en la naciente ciudad residían personas originarias de diversas colonias romanas como Panonia de la actual Hungría, de Cominges o Tolosa de Francia, Lixus de Marruecos, Cartago de Túnez y de otras ciudades helénicas, itálicas o hispanas, entre otras. Muchos de los que llegaban buscaban su libertad que en Barcino era más fácil de encontrar que en otras lugares bajo el control de Roma. Eran Nadies que buscaban en Barcino constituirse en Alguienes.

Luego llegaron los Nadies visigodos, los Nadies árabes y  los Nadies francos del periodo carolingio, entre otros.

¿No es acaso esta huella arqueológica que encuentra José Luis Guerín en este documental al encontrar en medio de las obras de remodelación de El Raval?

No son los rostros de ese mestizaje que miran asombrados el descubrimiento arqueológico? ¿No son acaso los obreros que construyen esos pisos que emergen? No es un espejo de sí mismos en algún sentido?

 

José Luis Guerín “En Construcción”. Diálogo entre Abdel Aziz y Abdelsalam que necesita un trabajo.

¿No son acaso los mismos Nadies de siempre que siguen construyendo Barcina y las grandes ciudades del mundo?

 

“Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas?
En los libros aparecen los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió siempre a construir? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los constructores?
¿A dónde fueron los albañiles la noche en que fue ter-
minada la Muralla China? La gran Roma
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes
triunfaron los Césares? ¿Es que Bizancio, la tan cantada,
sólo tenía palacios para sus habitantes? Hasta en la
legendaria Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los que se hundían,
gritaban llamando a sus esclavos.”
[3]

 

Sin embargo, los obreros sueñan con el oro. “Como que encuentre oro…” dice un obrero ignorando el hallazgo de valor arqueológico, y proyectando una vida que los haga menos Nadies.

Los Nadies del barrio, que ahora son Alguienes por el ojo de la cámara de José Luis Guerín que los empodera, debaten como expertos en el tema.

 

José Luis Guerín “En Construcción”. Vecinos intercambian opiniones frente a los hallazgos arqueológicos.


 “Una matanza étnica” afirma un hombre mientras bebe su cerveza; otros sospechan que podrían ser árabes; un tercero da cátedra en la vereda:

 Personaje: “El románico es más antiguo que el gótico!!  ¿No ves que los Godos vinieron después?? Hombre!!!”


Mientras tanto, los obreros contratados para darle vida a un nuevo edificio y a las remodelaciones del barrio no cesan su trabajo, con un personaje que transita el tiempo de la película, el monasterio de Sant Pau del Camp emerge en los fondos con su silenciosa arquitectura. Es uno de los puntos preferidos de José Luis Guerín para retratar los cambios que vive El Raval; el ojo de la cámara capta ese monasterio cuando derrumban los viejos edificios y dan forma a la nueva arquitectura que determinará el lugar.

José Luis Guerín “En Construcción”. Atrás el Monasterio de Sant Pau del Camp.

José Luis Guerín “En Construcción”. Abdel Aziz  trabajando

y atrás el Monasterio de Sant Pau del Camp.

 

El monasterio de Sant Pau fue conocido como el primer núcleo importante de El Raval, anterior al siglo X, en cuyos entornos se situaba una pequeña villa medieval vinculada al monasterio.

“El Raval son los arrabales, todo lo que estaba fuera de la ciudad. Como barrio delimitado, nace en aquella época, cuando se proyecta la última muralla de Barcelona, que viene a rodearlo. Es una zona humilde, hasta ese momento extramuros, vivían en ella muchos libertos, que tenían prohibido vivir en el interior de la ciudad, tenían que vivir más allá del portal de Santa Ana. En su interior estaba muy poco urbanizado, había muchas viñas, huertos… y así siguió hasta el siglo XVIII o XIX.”[4]

El crecimiento de Barcelona configuró el espacio del Raval como un lugar  que cobró forma espacial de diamante debido a las distintas ampliaciones del amurallado del perímetro de Barcelona.

 Monasterio de Sant Pau del Camp.

Material de Archivo del Ayuntamiento de Barcelona.

 

El Raval estaba situado en los márgenes de los caminos principales por donde los campesinos introducían las mercancías para abastecer Barcelona, y fue a principios del siglo XVIII, que las industrias empezaron a instalarse en medio de huertos, conventos y casas gremiales en esta zona; la industria manufacturera textil también  se hizo presente.

Pero fue entre 1770 y 1840 que se llevó a cabo la industrialización definitiva del barrio del Raval en el que empezaron a aparecer nuevas calles con fábricas y viviendas para los trabajadores; las casas gremiales desaparecieron y se subdividieron en muchas viviendas de alquiler para acoger a los numerosos campesinos que huían  durante la crisis agrícola del hambre del campo en 1765. Los trabajadores de las fábricas decidieron quedarse a vivir en el Raval, cerca del trabajo; convirtiéndose este barrio en el más denso de Europa, aprovechándose hasta el último metro cuadrado edificable.[5]

 “El Raval dejaría de ser, desde las desamortizaciones de principios del XVIII, una ciudad convento y asilo de pobres para convertirse en una ciudad fábrica. El Raval fabril aún estaba escindido: por un lado, factorías y residencias obreras; por otro, las suntuosas casas de industriales, así como pequeños y medianos comercios. El Raval - fábrica exigía, antes que nada, un plano que organizase la ciudad como hecho unitario y que prestase atención e integrase la ciudad obrera, aunque manteniendo internamente las segregaciones sociales.”[6]

Esta extracción proletaria tuvo un papel importante durante la Semana Trágica ocurrida entre 26 al 31 de julio de 1909, durante la cual el Raval fue uno de los escenarios principales de la quema de conventos y del enfrentamiento con el ejército. La población de El Raval, anticlerical, antimilitarista y antiespañola, y las tensiones entre republicanos, conservadores, catalanistas, españolistas y anarquistas se tornaron un caldo de cultivo entre tantos descontentos que estalló durante la Semana trágica en toda Barcelona y con gran epicentro en El Raval.

 

“En la calle del Carmen

 procesiones de miles de insurrectos

 arrastraban decenas de cadáveres de monjas profanados,

y con ellos, sacudiéndolos grotescamente,

desarticulando sus rígidos y quebradizos miembros,

bailaban eufóricos una danza macabra hasta las Ramblas.” [7]

Material de Archivo del Ayuntamiento de Barcelona.

 

El histórico hacinamiento humano, la  red viaria estrecha, la proximidad del puerto y la dedicación de muchos inmuebles a bares, salas de espectáculos y casas de tolerancia, acabaron configurando una zona en el sur del Raval que, hacia el año 1925, el periodista Àngel Marsà bautizó con el nombre de Barrio Chino.

 

El autor Miquel Fernandez, en “Matar al Chino”, afirma en este libro como tesis principal que el urbanismo desarrollado en El Raval fue utilizado por las élites barcelonesas como instrumento democrático de la guerra contra el proletariado identificado como el “enemigo interno”.

 

 

Este autor afirma que Barcelona recibió el sobrenombre de la Rosa de Foc (la Rosa de Fuego) debido a la cantidad de sublevaciones protagonizadas por la “gente corriente” de la ciudad, es decir, sus “clases populares” u “obreras”. Gran parte de estos levantamientos tuvieron su escenario privilegiado, justamente, en el Raval. Las algaradas anticlericales, las resultantes del hambre o las relativas a las duras condiciones laborales de los obreros fabriles protagonizaron buena parte del siglo XIX y se repitieron con variada intensidad hasta el golpe de Estado comandado por Francisco Franco, en julio de 1936.

El Raval siempre fue un escenario de conflictos antagonistas, los enfrentamientos armados fueron mermando y adoptándose nuevos lenguajes para el conflicto, como una manifestación del malestar y la pobreza.

“Barcelona, la Rosa de Fuego”. Material de Archivo del Ayuntamiento de Barcelona.

 

Volvamos a lo que la obra de José Luis Guerín. Como dice el texto del CINED, gran parte de su cine se origina a partir de imágenes ausentes, deseadas, perdidas, invisibles o del pasado, ya mitos o leyendas. No es casual que este director haya decidido poner su ojo fílmico en el corazón de El Raval, haciendo entrar en diálogo el presente con el pasado.

 

Abdel Aziz: “Vivir de pobre es difícil hoy por hoy.  ¿Tú entiendes porqué un pobre invierte en bolsa? (…) Que un pobre vaya por la vida con la mentalidad de rico (…)  la persona que no tiene conciencia de clase, eso es un alienado.”

 

Santiago: “Me duele la cabeza”

 

Silencio. [8]

 

¿Qué dolor de cabeza es el que le suscita a Santiagolas reflexiones de Abdel Aziz? Es la incomprensión del análisis, es el no querer saber o ese dolor de cabeza significa que conoce el costo político que vivieron las generaciones anteriores de El Raval al enfrentar a las clases dominantes barcelonesas?

El Raval, rebautizado despectivamente por las crónicas locales -a modo de calumnia- como “Barrio Chino”, concentró y concentra a los sectores populares, como así también a sus demandas sociales y políticas. Durante la larga dictadura franquista condenaron al Raval a una degradación urbana y social aún mayor.

José Luis Guerín comienza la película con material documental en blanco y negro de la década del año 50 aproximadamente, poniendo el foco el unas grandes chimeneas que humean.

José Luis Guerín “En Construcción”.

 

Ese registro nos sirve de vínculo entre el pasado y el presente. A Guerín le gusta presentarnos imágenes del pasado que encuentra en el presente transformadas para transmitirnos irreductible paso del tiempo. Lo hace con las chimeneas y con el Monasterio de Sant Pau del Camp.

 

José Luis Guerín “En Construcción”.

 

Con las primeras chimeneas nos sitúa en esa época, donde las industrias surcaban los cielos, las gentes polulaban por las calles de El Raval, los comercios eran prósperos, los niños jugaban en las calles, las mujeres y niños conversaban tranquilos en las esquinas, pero también muestra la presencia de burdeles, hoteles, meretrices y consumidores de meretrices.

Americanos en el Barrio Chino, 1951. Material de Archivo del Ayuntamiento de Barcelona.

 

Hay una escena de un marinero norteamericano que se dirige a un burdel con estos propósitos…la cámara lo sigue de manera indiscreta mientras borracho camina entre los autos, hacia una esquina, donde dobla, se sienten unos pasos, el color, los ojos muraleados en una pared y nos trae al presente.

Pero sin ceder a ese mural de ojos que nos trae con su color al presente, volvemos en busca de las meretrices, cuyas  casas donde se ejercía la prostitución fueron cerradas en 1956, tras las destrucciones que dejó la guerra y la miseria.


Barrio Chino, 1951. Material de Archivo del Ayuntamiento de Barcelona.

 

El ejercicio del oficio se trasladó a las calles, y Guerín nos muestra desde la intimidad a una de las protagonistas de las películas, una joven meretriz que vive con su novio en esos edificios que son demolidos, creando un arco temporal y argumental que le permite unir el pasado con el presente. Esa intimidad permite la humanización de ella, de su profesión, y de la comprensión de su elección para la subsistencia.

José Luis Guerín “En Construcción”. Juani e Iván.

 

Durante los años ochenta, el gobierno de Barcelona impulsó reformas y rehabilitación de viviendas, apertura de espacios y creación de equipamientos para la comunidad, que fue dejando en segundo plano el nombre de Barrio Chino, y se recuperó la denominación histórica del Raval.[9]

“El Barrio Chino de Barcelona, también conocido como Distrito V y actual Raval fue, gracias a su situación geográfica junto al Puerto, La Rambla y El Paralelo refugio de gente bohemia y centro de acogida para los recién llegados. En los años 70 y 80 convivían en el barrio artistas, poetas, escritores, periodistas, fotógrafos, gays y prostitutas; Los autóctonos vivían en relativa armonía y normalidad con el ambiente descarado, original y diferente en la manera de vivir de muchos de sus otros habitantes. Los negocios y tiendas "de toda la vida" convivían puerta con puerta con otros menos "legales". Los cines, teatros, bares y cabarets de las calles adyacentes y el alquiler de habitaciones por horas convirtieron al Barrio Chino en uno de los centros de diversión para los habitantes del resto de Barcelona.”[10]


En: https://www.bautrip.com/guia-viaje/barcelona/el-raval-barcelona

 

Entre los años 1984 y 1992 se implementó desde el gobierno un Plan Especial de Reforma Interior, ejecutadas por la empresa mixta pública-privada Procivesa en forma de expropiaciones masivas y venta de inmuebles para ganar capital.

Para el Raval Norte, menos degradado, se ideó un 'eje cultural' de museos para atraer a los turistas, mientras que en el Raval Sur primero se realizó la demolición de una parte habitada del barrio para abrir la Rambla del Raval, que en su origen se concebía como escenario de festivales institucionales de música al aire libre, en un afán por descartar a los habitantes que allí vivían.

 

José Luis Guerín, “En Construcción” Mural con leyenda: Derribos no, rehabilitación.

“Luego la Operación Illa Robadors, donde se destruyeron 50 edificios, 450 viviendas y 93 locales comerciales para levantar un hotel de lujo y una filmoteca, en un ejemplo de urbanismo salvaje y mobbing descomunal que ha trascendido nuestras fronteras”.[11]

La empresa que vemos en la película de José Luis Guerín y que es la patronal de todos los obreros que vemos trabajando es Edicat Estructuras Y Obras Sl, cuyo objeto social publicado en las redes sociales es “La adquisición, enajenación, arrendamiento. Excluido el arrendamiento activo financiero o leasing, construcción. promoción, rehabilitación, urbanización, parcelación y todas las actividades propias de entidades inmobiliarias”.[12]

El día de la inauguración de la Rambla del Raval ocurrida el 21 de septiembre del año 2000, el periódico español  El País decía:

 “La mayor operación urbanística de Ciutat Vella, de trascendencia histórica para este barrio, ya ha tenido un efecto: el alza de los precios de locales y viviendas, signo evidente de la revalorización de la zona.”[13]


CONCLUSIONES

Jordi Borja[14], en Luces y Sombras del urbanismo en Barcelona, afirma que este modelo responde a un urbanismo de acupuntura, que se han demolido 4.000 viviendas degradadas, 3.000 familias han sido realojadas en nuevas viviendas en el barrio, otras han sido indemnizadas.

Los aspectos negativos negativos de esta reforma, y mostrados con la cámara de Guerín y sus estudiantes, se contraponen al discurso dominante que silencia a los sectores populares de El Raval. Guerín a través de sus imágenes nos muestra una ciudad rica que excluye a los pobres y un urbanismo y una arquitectura al servicio de la especulación, que ha dado la espalda a los movimientos sociales. Si bien no lo dice explícitamente en una voz en off, lo deja entrever a través de las huellas del pasado con el que dialécticamente construye en esta película y a través de las voces de los personajes que nos vamos encontrando.

Por otro lado, la mirada antropológica nos ayuda a entender el proceso que vivió y vive el Raval y a deconstruir el estigma de zona roja, zona peligrosa, peligrosísima, que permitió el avance de un urbanismo estatal que respondía – y responde – a intereses privados:

Las ideas de pobres, putas, anarquistas y mariconas resume el imaginario sobre el Barrio Chino desde su bautizo en los años 1920 hasta nuestros días. El objetivo era que ante la sociedad El Raval fuera visto como un espacio de caos, tratando de confundir a la sociedad mediante estos discursos, identificando a las clases obreras residentes del barrio con grupos peligrosos para justificar intervenciones brutales contra la población.

 En el Raval nacieron la Confederacion Nacional del Trabajo de Barcelona (CNT) y la Unión General de Trabajadores de Catalunia (UGT). Si a Barcelona se la conoció en Europa como “La Rosa de Foc” o “Rosa de Fuego” es gracias a los sectores populares del Raval


Mujer con una bandera de la Confederación Nacional del Trabajo (c. 1936)


El autor con el que comenzamos esta monografía, Miquel Fernandez
González, afirma “Con ello se justifican unas destrucciones urbanísticas solo equiparables a los bombardeos franquistas.”[15]

El Raval se constituye entonces como sede permanente de los Nadies a través de la historia, un suelo que fue nutrido desde sus orígenes por el trabajo de los desposeídos, del mestizaje, de los desclasados de todos los tiempos.

El Raval le pertenece a los sectores populares, y tras la excusa de la gentrificación, una vez más la población recibe la histórica hostilidad, persecución, desplazamiento.

El Raval es sede de artistas, de obreros, de turistas, de una abundante multiculturalidad, de militantes y activistas de todos los tiempos cuyos pasos aún se sienten en sus calles.

 


José Luis Guerín, “En Construcción” Juani e Ivan

El Raval es la torre de Babel que pretende ser destruída, pero es sostenida por todos los y las Nadies que hemos conocido a través del recorrido que nos ha propuesto José Luis Guerín en el documental “En Construcción”.

 

Y en este último tramo, cuando cierro esta monografía, y antes de volver al presente, me encuentro en 1937 con George Orwell en una esquina del Raval quien me comenta sus impresiones sobre Barcelona y que comparto, ya que nos sirve para entender el empoderamiento de las clases populares que las clases dominantes trataron de destruir, con epicentro en El Raval, lugar de mayor concentración demográfica de trabajadores:

 

“Por primera vez en mi vida, me encontraba en una ciudad donde la clase trabajadora llevaba las riendas. Casi todos los edificios, cualquiera que fuera su tamaño, estaban en manos de los trabajadores y cubiertos con banderas rojas o con la bandera roja y negra de los anarquistas; las paredes ostentaban la hoz y el martillo y las iniciales de los partidos revolucionarios; casi todos los templos habían sido destruidos y sus imágenes, quemadas. Por todas partes, cuadrillas de obreros se dedicaban sistemáticamente a demoler iglesias. (…9  Las formas serviles e incluso ceremoniosas del lenguaje habían desaparecido. Nadie decía señor, o don y tampoco usted; todos se trataban de «camarada» y «tú», y decían ¡salud! en lugar de buenos días.”[16]

 


 


BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA CONSULTADA:

·        Ajuntament Barcelona, “Historia del Raval.”

·        Antonio Lloret, ”Barcelona Antigua: Barrio chino” (Barcelona, Años 70-80 -Historia en fotos).

·        Bertold Brecht, “¿quién construyó Tebas, la de las siete puertas?”

·        Eduardo Galeano, “Los Nadies”.

·        Francisco Javier Gómez Tarín. El documental “En construcción” y la cámara urbana Universitat Jaume I. Castellón.

·        George Orwell, Homenaje a Cataluña, 1938.

·        Gonzalo Prieto, La evolución del mapa de Barcelona a través de los siglos. En https://www.geografiainfinita.com/2017/05/la-evolucion-de-barcelona-a-traves-de-los-mapas/

·        https://ajuntament.barcelona.cat/ciutatvella/es/el-distrito-y-sus-barrios/el-distrito-y-sus-barrios/el-raval/historia-del-raval

·        https://core.ac.uk/download/pdf/132086645.pdf

·        https://core.ac.uk/download/pdf/41764825.pdf

·        https://elblogdefarina.blogspot.com/2018/05/ayer-estuve-en-el-raval.html

·        https://www.barcelona.cat/barcelonablog/insolit/la-setmana-tragica-del-1909

·         https://www.bautrip.com/guia-viaje/barcelona/el-raval-barcelona

·        https://www.elcineenlasombra.com/

·        https://www.youtube.com/watch?v=6V7QiAzRZP4

·        Jordi Borja,  “Luces y sombras del urbanismo de Barcelona.”

·        José Fariña, “Ayer estuve en El Raval”

·        José Luis Guerin.  En construcción. Proyecto educativo de cine europeo para niños y jóvenes cuaderno pedagógico CINED.

·        Josep MariaCatalà, Josetxo Cerdán.“Después de lo real. Pensar las formas del documental, hoy”.

·        Miquel Fernández, Matar al Chino. La urbanización del Raval como resultado de la confrontación. En: https://viruseditorial.net/paginas/pdf.php?pdf=matar-al-chino.pdf

·        Un paseo por la historia romana de la ciudad. En: https://unbuendiaenbarcelona.com/top-5-ruinas-romanas-de-barcelona/



[1] Cuaderno pedagógico CINED: José Luis Guerín, “En Construcción”, Proyecto educativo de cine europeo para niños y jóvenes.

[2] Eduardo Galeano, “Los Nadies”.

[3] Bertold Brecht, ¿quién construyó Tebas, la de las siete puertas?

 

[6] Miquel Fernández, Matar al Chino. La urbanización del Raval como resultado de la confrontación. En: https://viruseditorial.net/paginas/pdf.php?pdf=matar-al-chino.pdf

[8] José Luis Guerín, “En Construcción”. Conversación entre dos trabajadores.

[10] Antonio Lloret, Barcelona Antigua: BARRIO CHINO (Barcelona, Años 70-80 -Historia en fotos-). En: https://www.youtube.com/watch?v=6V7QiAzRZP4

 

[11] José Fariña, “Ayer estuve en El Raval”. En:

https://elblogdefarina.blogspot.com/2018/05/ayer-estuve-en-el-raval.html

[13] José Fariña, “Ayer estuve en El Raval”. En:

https://elblogdefarina.blogspot.com/2018/05/ayer-estuve-en-el-raval.html

[14] Jordi Borja,  Luces y sombras del urbanismo de Barcelona. Pág. 110

[15] Ignacio Pato, Pobres, putas, anarquistas y mariconas: historia de una lucha en el Raval. En: https://www.viruseditorial.net/pags/noticia.php?id=544

[16] George Orwell, Homenaje a Cataluña, 1938.

 

 * Actividad desarrollada en el marco de la Cátedra "Guión I" dictada por Claudio De Gasperi de la Escuela de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) sede Patagonia Norte. Agosto 2020.

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