KM 3. LAS FRONTERAS DEL CUERPO de Andrés Habbeger. Análisis general del film, progresión, tratamiento general e idea.

 Las Fronteras del Cuerpo

La propuesta hecha a quince realizadores en situación de confinamiento, a mí parecer, tiene como idea fuerza la intencionalidad intimista del descubrir, descubrirse, a partir de las fronteras subjetivas del cuerpo y de elementos sensitivos del universo personal; la experiencia de transitar un tiempo  que permita volver ver. “Quizás sea un buen momento para fabricar imágenes desde nuestro “encierro””.[1]

Ese encierro que palpita “Espacio, es un lugar para respirar, para hablar, para tocarnos”[2] y para recordar, para la memoria. “Vuelvo a pensar en ella”.[3]

La progresión del film, comienza a perfilarse, según mi subjetividad sensible,  a partir del corto Nro 5, “Ping Pong”. La sensación que me produce es que los primeros cortometrajes aluden a un estar, a un transitar, acompañado por el progresivo entendimiento del desalojo mundial de la  pertenencia a un sistema de la inmediatez y el redescubrir el tiempo, al compás del reloj, “vaciar mi día…algo emerge”[4]; Esta misma sensación de un espacio y tiempo de distancias decididas en común para respirar, donde tu casa es tu espacio sagrado,  se ve quebrado en “Ping Pong”. En este documental emerge a través de la práctica del deporte la sensación de repetición, los reportes de la pandemia y la hechura de barbijos reciclados. “a dónde vamos a ir? A ninguna parte”. [5]

A partir de este punto la tensión dramática va in crescendo hasta alcanzar el clímax que podría ser la narrativa dominante que se desarrolla en los cortometrajes  Nro 5 al 13 con “vivo en una playa”[6] que no es más que la alucinación – a mi parecer- de una aparente tranquilidad en medio del sofocamiento claustrofóbico de la ciudad…el mar y sus olas son las figuras repetidas por mil de departamentos fragmentados. “Random, así el cuerpo y la mente, haciendo zigzag”[7] donde en primer plano muestra lo cotidiano que entra en tensión con la percepción de lo que pasa. “Vivo en un pocito dentro de otro pocito” y su pantalla llena de árboles hipnóticos  invita al sofocamiento…“…esta libertad que no elegí”.[8] “Es como un ensayo, como el prototipo de trampa que hicimos con mi hijo, pero a gran escala”[9] reflexiona el realizador en “La Espina”; en este punto estamos atrapados en este confinamiento y ya hay algo más atrás, un plan mundial que nos convierte en animales de laboratorio. “Alguien se encontró con su sombra”[10] alude al paso del tiempo que no termina y con las oscuridades que nos habitan. En medio de este barco a la deriva, de pronto la explosión de alegría de vivir para caer en el agobio del ruido de helicóptero que circunda la casa que trae el recuerdo del confinamiento[11];  la necesidad de aprender “Queridos padres, hice un audio sobre la narrativa que tenemos que escuchar estos días…”[12]. Es lo controversial del querer seguir para adelante, con todo el peso de una existencia paredes adentro.

El final, que es un final que profundiza la introspección “lanzados aquí a la noche terrestre…(…) todos son huellas de eternidad”[13] con la mirada fija del perro a la cámara, interpelando nuestra existencia como sujetos, que desconocen realmente donde están, quienes son, qué tiempo es el que viven y en qué se han convertido.[14]

 

2-Una vez leída la convocatoria a los directores cómo evalúa la relación entre limitaciones propuestas y cortos producidos?

Creo que la mirada subjetiva e intimista de lxs realizadores fue lograda y que trabajaron respetando las limitaciones propuestas como un trampolín de posibilidades; se constituyeron con distintas narrativas muy disímiles, pero a la vez constitutivas de un todo. Me parece que el desafío mayor consistió en articularlos en una película que dé cuenta de una historia que permita dejar indicios  a lo largo de ella para que entren en dialogo entre sí.

 

3-Critica individual.

No soy experta en crítica de películas, pero me suscitó el deseo de navegar en su interpretación.

Como dije más arriba, creo que el potencial de esta película es la capacidad de generar un entramado, una urdiembre de infinitos significados que a lo largo de ella siguen tejiéndose y se retoman para constituir un todo.

Puedo leerla como una película que aborda el eterno retorno. Me alejo de las pistas que los nombres de los cortometrajes pueden darme y quiero navegar en otros  hilos conductuales que me son propicios para analizar esta película;  los sueños, el deseo, el tiempo y el ser me convocan como ejes articuladores de análisis. Y una pequeña gota de agua y de sal.

“Anoche no soñé. Pero realmente dormí? O todo aquello fue la nada?””[15] dice una voz en off, mientras una mano se desliza en primer plano por el piso de una casa atravesada por la luz de una ventana que mira al este. Ese deseo de que el sueño se llene de imágenes, de volver a ver un lago, una montaña alta, árboles, muchos árboles, no es el deseo del fin del confinamiento para poder estar? No es también la invitación para que los sueños se llenen de imágenes?

El tiempo se presenta como absoluto y a la vez como efímero y conecta todas las sensibilidades de los cortometrajes. “Quizás el sol produzca la suspensión del tiempo”, mientras inexorable el sonido del reloj continúa su marcha.[16] “tocarse es viajar en el tiempo”[17]. “Vuelvo a pensar en ella”, flashback hacia la tía desaparecida en su temprana juventud[18]; “¿Cuántas crisis ya hemos pasado?” alude a un recorrido temporal mientras el gatito mueve su mano convirtiéndose en el metrónomo de “Espacio Sagrado”[19]

La alusión al tiempo se manifiesta en las imágenes pero también en los voces en off; en “Ping Pong” pasan los días mientras la cotidianeidad  habitan esos días sin tener a dónde ir[20]; la angustia empieza a sentirse, ya no es el disfrute del tiempo y el auto reconocerse. Hay algo que empieza a sofocarme, siento el destierro. En “Urdir”, el relato es de un tiempo inexistente, el que desea.”¿Cuándo volveré al set?, ese tiempo del deseo y de no saber lo que vendrá[21]. Los gusanos en el compost en “Pan de mí”, la degradación inevitable del tiempo y de las cosas[22]. Antes estaba harta, ahora hipnotizada por los árboles…la alusión del tiempo pasado y del presente que se frenó y en el que ella también debió frenarse[23]. El reloj de arena que nos muestra en su belleza el paso inexorable del tiempo[24]…, el tiempo de estudiar, el tiempo de disfrutar con Milton Nascimento, el tiempo panóptico del helicóptero surcando el cielo para recordarnos el confinamiento…y entonces, el tiempo del dormir y de soñar…”todas son huellas de la eternidad”[25].

La película comienza hablando de un sueño ausente que quiere llenarse de imágenes, y termina interrogándome sobre qué parte de lo que vivimos es realidad y qué parte es sueño. “A trasluz veo pasar el mundo rodando en una lágrima, pero no es un paisaje, es un largo plano fijo.” Esta frase iniciática del primer cortometraje de “Las Fronteras del Cuerpo” remite a uno de los últimos planos fijos de la película, en “Wômen – Nosotros” donde una lágrima se hace presente, luego de un sueño de un tiempo y un espacio que evidencia destrucción.

 


“Wômen – Nosotros” de Víctor Cruz.

Pero Luis Borges en su poema “El sueño” que es utilizado como herramienta narrativa por Cruz “El sueño” interpela el “anoche no soñé” de Habegger.

 

- “¿quién serás esta noche en el oscuro sueño, del otro lado de su muro?”[26]

 

 


“Amanece” de Andres Habegger.

 

-“Un tránsito, un trance. Es como viajar en un tren y mirar por la ventana.”[27]



[1] “Las Fronteras del Cuerpo, Propuesta.” Material de cátedra.

[2]Ana Fraile, “Distancia”, en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 2.

[3] Francisco Mattiozzi, “Cercanía eterna”, en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 3.

[4] Andres Habegger, “Amanece”, en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 1.

[5] “Ping Pong” de Nicolas Herzog y María Mir. en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 5.

[6] Nahuel Vec, “Urdir”. en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 6.

[7] “Ammonite” de Mariana Russo en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 7.

[8]  “Muro de Pinos” de María Belén Rodriguez”  en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 9.

[9] “La Espina” de Mariano Raffo”  en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 10.

[10] “Segundo Piso, Dpto 18” de Paulo Pecora”  en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 11.

[11] “Tiempos Otros” de Silvia Di Florio”  en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 12

[12] “Grecia” de Valentina Llorens” en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 13

[13] “Anochece” de Melina Terribili” en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 14

[14] “Wômen - Nosotros” de Víctor Cruz”  en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 15.

[15] Andres Habegger, Op. Cit.

[16] Andres Habegger, Op. Cit.

[17] Ana Fraile, op. Cit.

[18] Francisco Mattiozzi, op. Cit.

[19] “Espacio Sagrado” de Myriam Angueira en “Las Fronteras del Cuerpo”. Documental Nro 4.

[20] Nicolas Herzog y Maria Mir, Op. Cit.

[21] Mariana Russo, op. Cit.

[22] Nicolas Alonso, op. Cit.

[23] María Belén Rodriguez, op. Cit.

[24] Paulo Pecora, op. Cit.

[25] Melina Terribili, op.cit

[26] Jorge Luis Borges, “El Sueño”. en: Wômen - Nosotros” de Víctor Cruz. En: “Las fronteras del Cuerpo”.

[27] Andres Habegger, Op. Cit.

 

 * Actividad desarrollada en el marco de la Cátedra "Realización Documental" dictada por Andrés Habbeger, Escuela de Experimentación y Realización Cinematográfica sede Patagonia Norte. Junio 2020.

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